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Ángeles Toledano, dulce y flamenca. Icónica.

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La joven promesa del flamenco cautivó al público de la Noches Icónicas en Meliá Sevilla con una personalidad y una emoción desbordantes

 

A pesar de la lluvia y el viento, la noche del jueves el público arropó a Ángeles Toledano desde que salió al escenario. Lleno total para disfrutar de una voz potente y llena de flamencura que no dejó nadie indiferente.

Tal cual lo cuenta José Miguel Carrasco en Diario de Sevilla fue como lo vivimos.

“Es Ángeles Toledano en directo todavía más joven de lo que parece en sus fotos y videos. Pero su cante es elaborado y medido como el de los flamencos más viejos; hasta su voz tiene ese timbre antiguo que sacó, sobre todo, en las granaínas y seguiriyas, cantes bien hechos, con sus evidentes detalles personales. Estuvo, además, muy bien acompañada por los hermanos Fernando y Álvaro Gamero, a las palmas y suaves percusiones de nudillo sobre madera cuando fueron necesarias y, sobre todo, por Benito Bernal a la guitarra, que estuvo tan magnífico como ella, llenando el aire de florituras sin estridencias, desde el primer toque con el que empezó las falsetas que acompañaron a Ángeles en un fandango, que si hubiese sido Pepe Pinto quien lo interpretaba, le hubiese alabado, como hacía con su Manolo de Badajozqué bien huelen los perfumes que tú echas en la guitarra.

Ángeles, sin pararse siquiera a respirar, cambió el fandango por las soleares; primero con una bulería por soleá de esas que a la gente le hace decir que se parece a Estrella Morente, pero a la Estrella de las grandes ocasiones, a la que brilla como los astros de su nombre. Soleares del Puerto siguieron, con sabor a Camarón y, como el caballo sin freno de su letra, después se fue al galope a Jerezpa meterse por los rincones con otra bulería por soleares de allí en un ejercicio de memoria y respeto para Anica la Piriñaca

La voz de Ángeles sonaba en el corazón del público que llenaba el salón del hotel con tanta intensidad y emoción que cuando después de meter también por soleares unos tangos de la Repompa, remató la vibrante cadencia celestial recordando que el cante se quedó mudo porque se lo llevó Camarón, todos estallamos en un aplauso, el primero de la noche, porque sus cantes seguidos, sin solución de continuidad, nos tenía con ganas de rompernos las manos y hacer como en la frase que Ángeles cantaba desgarrando la voz: la de los Peines y la Perla las palmas le están tocando.” (…)