El pasado sábado la música sevillana se vistió de gala. ¿Habían visto ustedes alguna vez que una banda de nuestra ciudad colapsara un recinto con 60.000 espectadores, como ocurrió ayer en el Estadio de La Cartuja? Nunca. Eso solo lo ha conseguido SFDK, con uno de esos conciertos suyos, que siguen siendo uno de los actos más emocionantes en los que podamos estar. Pero esa no fue la única cifra épica de esta celebración de sus 30 años de carrera. Lo fue también la del número de piezas que interpretaron: desde que tras el video de introducción comenzaron con Sin miedo a vivir, hasta que terminaron con Pobre con dinero, conté hasta 56 canciones, si no me dejé por ahí alguna más. Llámenlas canciones, llámenlos temas, refiéranse a ellas como rimas, pero todo lo que se dijo en ellas seguía siendo relevante después de treinta años, políticamente potente, y Zatu, respaldado por Acción Sánchez, no paró de escupirlas, apretadas y agresivas, dirigiéndose a la masa que se movía hacia atrás y hacia adelante con sus puños firmemente en el aire, formando un tsunami humano de proporciones épicas.
Épica; una palabra que también podemos aplicar a la manera en la que SFDK ha conseguido todo esto que celebraron aquí a lo grande, porque ellos nunca han grabado en un sello multinacional, nunca han tenido apoyo de ninguna empresa discográfica poderosa, y aun así se convirtieron en un referente del rap nacional y latinoamericano tras mil vueltas -título de su primera grabación- y manteniéndose siempre fuertes -como titularon su primer disco-, del que extrajeron anoche Una de piratas y Oscar domina, convirtiendo el final de una en el inicio de otra. Y eso da pie a mencionar una más de esas cifras épicas, la relacionada con la escenografía, siempre en continuo movimiento, hasta una docena de entradas y salidas del escenario, en algunas de ellas con cambios de vestuario y estilismo: ahora salimos como si fuésemos a la cancha de basket, ahora sacamos un outfit acorde al 30 aniversario… cuatro horas de tiempo presente convertido en eterno dan para mucho.
Icónica. Otra palabra importante esta noche. Icónica es la marca de fábrica de Green Cow, la productora que saca adelante el Icónica Santalucía Sevilla Fest y este grandísimo concierto de SFDK, para el que es necesario, aparte de muchísimo esfuerzo y dinero, todavía más contactos excelentes y una buena reputación, porque de otra manera no me explico cómo han podido sonorizar el estadio con un sistema como el de L-Acoustics, que mantiene una lista de espera de más de dos años para trabajar con ellos. Anoche llenaron todo el cielo del estadio con repetidores que nos permitieron escuchar lo que salía del escenario como nunca antes en este estadio. Cuando miles de gargantas gritábamos de costa a costaaa, estábamos seguros de que así se habría oído todo el concierto. La música de SFDK voló en libertad y nos unió en una comunión fraternal.