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«No queremos ser un festival que de la espalda a nadie»

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Icónica Sevilla Fest sigue subiendo peldaños. Si en la anterior edición se celebró durante un mes, con dieciocho conciertos de alto nivel, en la de este el número asciende a veinticinco durante cinco semanas y además han pasado de los meses de septiembre y octubre a los de junio y julio. Para entender cómo puede llevarse a cabo un festival como este, apoyado por una gran infraestructura y un enorme esfuerzo, es necesario conocer muchas de las claves que Javier Esteban, su director, nos desvela en la entrevista que hemos mantenido.


-¿Qué está trayendo de positivo y negativo el cambio de fecha?

-En lo positivo, de momento la venta de entradas. No podemos medir aún si es por el cambio de fechas porque solo llevamos dos ediciones y la primera fue con COVID, pero estamos vendiendo más que el año pasado. En lo negativo, tenemos miedo al calor, aunque en los meses del año pasado también llegamos a 40 grados. Hay incertidumbres, pero sabemos que hemos dado el paso correcto, porque el festival en su origen lo habíamos imaginado en estas fechas, ya que en septiembre y octubre es muy normal que llueva. Esos meses eran también más complicados para los artistas internacionales, que ya han terminado sus giras y se van a América, mientras que en junio y julio están todos por aquí. Este, sin ser malo, no ha sido uno de los mejores años en cuanto a giras, pero para el año que viene tenemos ya muchos conciertos apalabrados. Y la gente que viene de fuera tiene acceso a más hoteles, más ofertas y mucho más económicas porque, aunque Sevilla se ha convertido en una ciudad que no tiene temporada baja como tal, es verdad que en junio y julio baja mucho el turismo.


-¿No ha habido presiones para el cambio? Oí que la Bienal se quejaba de la coincidencia de fechas.

-No queremos ser un festival que dé la espalda a nadie y hemos tendido la mano a todos. Cuando el año pasado sabíamos que coincidíamos con la Bienal hablamos con ellos para hacer un espectáculo conjunto y hubo una propuesta firme que no pudo llevarse a cabo. Nos llevamos genial con Chema Blanco -director de la Bienal- y con todos los festivales locales. Estamos abiertos a cualquier propuesta de ellos. El primer año queríamos hacerlo ya en verano, pero hubo una ola que le dio a todo una patada hasta el otoño y para la producción tan dura del segundo necesitábamos un año y no había margen para pasarlo al verano; este año hemos podido recortar ese tiempo. Así que no ha habido ninguna presión, solo esos tres factores: el clima, los artistas y el turismo. También nos viene mejor esta fecha para trabajar, porque hay que meter muchos camiones, grúas y entendemos que el calor hará que en la plaza de España haya mucha menos gente durante el día y trabajemos más tranquilos.


-¿Qué les supone ser el acontecimiento de mayor impacto económico de Sevilla, tras la Semana Santa y la Feria?

-Teníamos muy buenas vibraciones sobre que iba a ser alto, pero no tanto como ha salido en los datos publicados por la Cámara de Comercio, que nos ha auditado para conocer nuestro impacto económico. Nosotros hemos sido los primeros sorprendidos. Ese titular es muy llamativo y lo hemos aprovechado para hacer campaña, pero refleja la realidad de que somos el primer evento privado en impacto económico de la ciudad.


-¿Y todo ello sin apoyo económico público?

-Esa apreciación es muy importante. Hace poco salió la noticia de que, en este tipo de ciclo musical, somos el cuarto festival de España y el segundo de Andalucía en afluencia de público. El primero es Marenostrum y el cuarto es Icónica, tras otros de Madrid y Murcia. Y sin embargo somos el único festival de ciclo andaluz que todavía no tiene ni un solo euro público; todo se sustenta de forma privada a través de nuestro propio fondo y de los patrocinios, que son muy importantes.


-¿Y se han mantenido los patrocinadores?

-El 90% de los que empezaron han continuado y se han sumado otras marcas. Este año tenemos como main sponsor a Scalpers. El año pasado invitamos a sus responsables, les encantó el festival y dijeron que querían ser parte de él. Están dispersos por toda España, pero la marca es sevillana y quieren apostar por un evento como este en Sevilla.


-También mantienen el eclecticismo de la programación.

-En el recinto tenemos a más de 600 trabajadores y me gusta que todos tengan mentalizado que nosotros hacemos cultura sin complejos, para todos los públicos. Y nuestra fórmula da acceso a mucha gente para que se acerque de verdad a la cultura. Tengo claro que Sevilla es una ciudad rockera y por eso siempre intentamos traer algunos nombres, como también algo de funky, de rap, de pop. El año pasado tuvimos un número espectacular de asistentes de fuera, pero si queremos ser el festival de la ciudad tenemos que mirar más para adentro y por eso este año han entrado más artistas de pop melódico nacional. Nuestra intención es que cualquier persona que mire el cartel y le guste la música se vea representado por un par de artistas al menos y tenga dónde elegir, pero no esperamos que todo el cartel le guste a todo el mundo.


-¿Se mantendrán también los distintos tipos de aforo?

-Sí; nos da mucho juego la posibilidad de meter a 18.000 personas como pasó con C. Tangana o hacer un concierto más íntimo de piano, para 3.800, como el de Ludovico Einaudi. Esa es la esencia de algo que nos diferencia también del resto de los festivales de ciclo, que tienen su aforo fijo y deben ceñirse a él. Nosotros, al tener esos dos aforos mencionados, de pie y sentados, más el mixto, para 8.000 espectadores, nos permite acceder a diferentes tipos de artistas y de música.


-Hablando de conciertos de piano, se ha caído del cartel Lang Lang.

-Venía de gira por toda Europa y ha decidido cambiar de estrategia, así que en España el concierto de Madrid lo ha pasado del Wizink al Teatro Real y el nuestro lo ha cancelado. Lo traía una gran distribuidora y poco pudimos hacer nosotros.


-Pues él se lo pierde. Olvidemos lo que no viene y hablemos de lo que sí. En su lugar tendremos el concierto de celebración de la obra de Ennio Morricone.

-El concierto que tenemos programado es de su hijo Andreas. Muy poca gente sabe que siendo un niño fue él quien compuso Love Theme, el tema principal de Cinema Paradiso, sobre el que se desarrolla toda su banda sonora. Siempre hay cosas que se nos quedan atrás y estamos intentando retomar algunas para el año que viene, pero es necesario que al artista le cuadren las fechas, el routing, las conexiones aéreas, hay muchas complicaciones. El año pasado fue un boom que no esperábamos y tengo mucha ilusión por volver a sentir las mismas sensaciones. En ese momento las complicaciones se olvidan, como las que tuvimos para conseguir a Laura Pausini, que había decidido que este año solo iba a hacer conciertos en dos ciudades en todo el mundo, una de ellas Venecia y la otra nos costó mucho trabajo que fuese Sevilla. También que Scorpions vienen con una infraestructura increíble, todavía con más equipo que C. Tangana el año pasado y los técnicos prevén que el concierto va a ser muy importante. Pero tengo especial ilusión porque pretendemos producir algo propio cada año y empezamos aquí con Carretera y Manta, que es un homenaje a aquella música a la que la gente le dio la espalda por complejos o vergüenza, catalogándola de quinqui y con el tiempo ha sacado pecho de esos temas y se ha demostrado que fue la banda sonora de la vida de mucha gente. Artistas como C. Tangana o Rosalía han sacado su esencia de ese cine quinqui y de esa música, modernizándola y haciéndola funcionar en todo el mundo. Esa va a ser una noche muy divertida.


-También hay varias noches con artistas mejicanos.

-Cada año queremos tener un país invitado y en este ha sido México, por eso tenemos la Gala del Mariachi, a Alejandro Fernández y a Marco Antonio Solís. El año próximo se lo queremos dedicar a Colombia y ya estamos trabajando en esa fórmula a través de la Cámara de Comercio, que también tiene ya marcado un país para cada año junto a otras Cámaras tan activas como la nuestra. Así hasta 2029 en el que queremos hacer una celebración muy especial del centenario de la Plaza de España.


-Me dijo usted antes que el año pasado no pudieron anticipar el festival al verano debido a que hace falta mucho tiempo para sacar adelante la carga de trabajo que necesita este festival.

-Este festival nos consume muchísima energía; son muchas horas de trabajo y al final, cuando termina, hay una resaca larga. Cerrar el festival también lleva un tiempo largo, pero este año por fin vamos a tener vacaciones en verano. Nos iremos en agosto y calculo que luego estaremos cerrando el festival de este año hasta octubre. Pero nuestro equipo de booking personal, desde que terminó con la contratación de artistas de este año en marzo, está ya trabajando en los que vendrán en 2024. Todo el año necesitamos cosas e intentamos mejorar otras. Este año vamos a acometer una gran obra en el parque para poder dotar de electricidad a toda la zona de restauración desde Endesa y no tener que usar el grupo electrógeno, algo que favorece también la sostenibilidad. Esta obra queremos ampliarla el año que viene a la Plaza de España y dejarla ahí de forma pública, para el uso y disfrute de todos los demás empresarios de la ciudad que quieran hacer eventos. Ese tipo de obra implica mucho papeleo y la gente lleva mucho tiempo trabajando desde nuestra oficina, en la que estamos divididos: por una parte Green Cow sigue su trabajo con los artistas y con otros ciclos que tenemos y en Icónica hay un personal fijo que trabaja todo el año desde el cierre de uno hasta el inicio del otro.


-Siendo este un festival de cara al turismo, ¿cómo lo promocionan fuera de España?

-Tenemos campañas activas de comunicación a través de marketing digital, y una campaña en Londres, que tiene muy buenas conexiones aéreas con Sevilla; el año pasado con Deep Purple vinieron tres aviones en la misma noche. Y tenemos cosas en Portugal y Francia. A partir de ahí todo lo que llega es por los artistas; Kase.O dice en todos sitios que el mejor festival en el que ha estado en su vida es Icónica: a nivel de producción, sonido, iluminación, el cuidado y el servicio brindado; todo le había encantado. SFDK ejercen de anfitriones de Icónica. Deep Purple se hicieron una foto en la Plaza y la están usando en el cartel de su gira actual. Y en su oficina dijeron que tienen que traernos algo cada año; en este ha sido Scorpions. Intentamos darles a los artistas material interesante para que lo publiquen en sus redes. Si eres seguidor de Solomun y lo vas a ver en cualquier parte del mundo, que él te haga una llamada con un lugar especial quizás te haga desplazarte a un sitio importante como este. Si en la web del artista solo aparece un listado de conciertos en el que figura Sevilla, eso no le dice nada a nadie; pero si ven un video de la ciudad o de la Plaza de España eso suma para que venga gente de fuera.


-Hablemos finalmente de los servicios del festival, algo que todo el público destaca.

-El año pasado me emocionó que el público de Deep Purple, todos vestidos de negro, con mucha melena y mucha cerveza, estaba sentado en las mismas sillas, usando los mismos baños y con la misma gente atendiéndole que al de Rozalén y nadie se quejó para positivo ni para negativo. Estamos acostumbrados a preparar los festivales según el público que tienen y nosotros ofrecemos un servicio acorde al sitio en el que estamos y le damos el mismo a todos, porque creemos que es óptimo. El concepto de pijo, como se nos llama a veces, no va solo de que los baños sean limpios y haya gente preguntándote si necesitas algo, sino de que en sonido e iluminación vamos a lo máximo y que toda la producción sea muy importante, que el tour manager le pueda decir a su artista que todo ha sido perfecto y no se le ha puesto ni una pega y sigan teniendo su mente puesta en Sevilla. Porque quiero que Icónica suponga lo que supuso Cita en Sevilla; la ciudad tuvo un esplendor musical que se ha perdido y nosotros intentamos rescatarlo.