Daniel Casares irrumpió de nuevo en la escena flamenca con su octavo trabajo, “Guitarrísimo”, sin duda la más intimista, personal y refinada entrega de su aclamada carrera. Se trata de un conjunto de composiciones inéditas, completamente desprovisto de los arreglos y ropajes instrumentales que caracterizaron sus discos anteriores.

Casares se recluyó durante meses frente al mar de su Estepona natal para emprender el regreso al origen: al sonido puro de una caja de resonancia y a los viejos compases de su niñez. El resultado es un trabajo que destila madurez, en el que por primera vez el artista nos muestra su música en un estado de desnudez total, con concesiones mínimas al compás de las palmas y los jaleos del celebrado dúo formado por los gaditanos Carlos Grilo y Diego Montoya.

“Guitarrísimo” no solo representa una exhibición demoledora de técnica, virtuosismo y lírica, sino también una incitación al debate sobre un asunto que preocupa sobremanera al autor: la marginación que sufre la guitarra en los circuitos culturales españoles.